
A las ocho de la tarde, provistos de esterillas y con la ilusión de ver a su ídolo de toda la vida. Con esa predisposición y esa antelación (catorce horas antes del inicio de la venta de entradas) llegaron los primeros fans de Madonna a la sevillana Avenida de la Constitución para hacerse con una de las localidades del concierto que la artista norteamericana ofrecerá el próximo 16 de septiembre en el Estadio Olímpico de Sevilla.
Las puertas de Fnac (establecimiento que distribuye las localidades junto a Urende y La Teatral) daban muestras de lo que había sido una noche larga. Entre la multitud se podía atisbar colillas, periódicos, cáscaras de pipas, sillas pórtatiles y esterillas. Todo un catálogo de elementos para pasar una noche a la intemperie.
La espera acabó pocos minutos después de las diez de la mañana. Fnac abría sus puertas y llegaba ese esperado momento para los cientos de seguidores, unos quinientos aproximadamente, que se amontonaban en la puerta del establecimiento y que formaban una cola que daba la vuelta por la calle García de Vinuesa.
El premio a la paciencia —en forma de entrada para Madonna— recayó ayer en Esther Marín, una joven sevillana de 18 años que fue la primera en conseguir una de las localidades del concierto.Concretamente, a las cuatro de la tarde de ayer, ya se habían agotado las entradas para las zonas «front barricade area» (96 euros) y los palcos VIP (266 y 356 euros). En total, a esa hora, entre los tres distribuidores (Fnac, Urende y la web Ticktackticket.com) se habían vendido 21.347 entradas para este concierto, enmarcado dentro de la gira «Sticky & Sweet» de Madonna.
Las puertas de Fnac (establecimiento que distribuye las localidades junto a Urende y La Teatral) daban muestras de lo que había sido una noche larga. Entre la multitud se podía atisbar colillas, periódicos, cáscaras de pipas, sillas pórtatiles y esterillas. Todo un catálogo de elementos para pasar una noche a la intemperie.
La espera acabó pocos minutos después de las diez de la mañana. Fnac abría sus puertas y llegaba ese esperado momento para los cientos de seguidores, unos quinientos aproximadamente, que se amontonaban en la puerta del establecimiento y que formaban una cola que daba la vuelta por la calle García de Vinuesa.
El premio a la paciencia —en forma de entrada para Madonna— recayó ayer en Esther Marín, una joven sevillana de 18 años que fue la primera en conseguir una de las localidades del concierto.Concretamente, a las cuatro de la tarde de ayer, ya se habían agotado las entradas para las zonas «front barricade area» (96 euros) y los palcos VIP (266 y 356 euros). En total, a esa hora, entre los tres distribuidores (Fnac, Urende y la web Ticktackticket.com) se habían vendido 21.347 entradas para este concierto, enmarcado dentro de la gira «Sticky & Sweet» de Madonna.
Los que quieran ver a Madonna en un sitio privilegiado van a tener que darse prisa viendo el ritmo de ventas que ha tenido el concierto en su primer día. Urende, el otro establecimiento que comercializa entradas, aseguraba que había vendido 2.000 y que como el resto de distribuidores solo disponían de las localidades de 68 euros (correspondientes a la pista) y a las de 156 euros (con asiento reservado).

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